Cada persona tiene un cierto matiz que la hace diferente al resto. Ese resquicio de humanidad, o en palabras más directas y menos agradables: ese defecto que le pertenece y que le define tal y como es.
No me considero una mala persona, ni mucho menos. Y tampoco soy la reina de las virtudes; simplemente, me he dado cuenta de algunos de esos defectillos que nos hacen ser más humanos. Y en vez de obviarlos y cambiarlos, convivo con ellos.
Por eso no creo que hacer un blog sea buena idea. Almenos en mi caso, es posible que no reuna el perfil medio del bloggero.
Disponerdeltiemposuficienteparaescribirydedicarleeltiemponecesario.
Y es que, sinceramente no estoy segura de que tenga algo que contar. Por más que lo piense no sé si esta aveturilla del blog saldrá bien o no, pero para saberlo, lo único que puedo hacer es, por lo menos, intentarlo.